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En la provincia argentina de Mendoza
Joven encuentra 40 mil pesos y los devuelve
Mendoza Plaza Shopping
La honrada joven es una empleada del Mendoza Plaza Shopping.
15/4/2008 | Ezequiel Rudman/starMediaImprimirEnviar
Una joven empleada mendocina encontró en su local un bolso con 40 mil pesos. No dudó en devolverlos a su dueño quien apenas la recompensó con 30 pesos. La honrada mujer gastó su premio en sandwiches y gaseosas para sus compañeros de trabajo.

Un conmovedor ejemplo de honestidad sacudió a la sociedad mendocina cuando una empleada de un shopping devolvió un bolso con 40 mil pesos que un cliente había olvidado en el local. El gesto de honradez tuvo una mínima recompensa material ya que el dueño la premió con apenas 30 pesos.

El ejemplo de rectitud estuvo a cargo de María Eugenia Segura, de 22 años, quien trabaja en un local del Mendoza Plaza Shopping, ubicado en Guaymallén.

"Nunca pensé que iba a tener tanta repercusión.
Nunca me podría haber quedado con esa plata que no era mía", admitió la joven. Sobre la recompensa que obtuvo por su accionar confesó: "no me importa, me río".

"No puedo creer lo que está ocurriendo, me siento muy apoyada por todos, mis familiares, mis compañeros de trabajo y mis amigos. Algunos en broma me preguntaron irónicamente qué hiciste, pero yo duermo tranquila porque procedí como corresponde, como me enseñaron mis padres", explicó con toda naturalidad la heroína mendocina.

Le guardó la plata
María Eugenia vive con su madre y un hermano y tiene una hermana casada.
Encontró el bolso en un día de mucho movimiento comercial y detalló que el dinero estaba reunido en "fajos de billetes de 100 pesos atados con elastiquines y unos papeles que parecían ser la escritura de una casa".

María Eugenia explicó que decidió guardar la plata hasta que viniera el dueño, que era "un hombre de unos 35 años que preguntó por la bolsa y casi sin agradecer dijo que el dinero, unos 40 mil pesos, era de la venta de una propiedad".

Un compañero de María Eugenia advirtió que el hombre se iba a retirar sin siquiera dejar una recompensa, por lo que le reclamó para la chica al menos un regalo.

Recién en ese momento el cliente metió la mano en uno de los bolsillos de su pantalón y sacó 30 pesos. La pobre recompensa la usaron para comprar sandwiches y gaseosas.


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